Una visión exhaustiva de los controles parentales en todos los principales dispositivos, plataformas y servicios: cómo funcionan, cómo configurarlos y sus limitaciones.
Los controles parentales son una de las herramientas más prácticas para gestionar a qué pueden acceder los niños en línea, pero pueden resultar abrumadores dado el número de dispositivos y plataformas que usan las familias hoy en día. Esta guía explica cómo funcionan los controles parentales en iPhones, teléfonos Android, tabletas, videoconsolas, ordenadores y la conexión de banda ancha doméstica, y, lo que es más importante, qué pueden y qué no pueden hacer. El objetivo es ayudarle a construir una configuración de seguridad por capas adecuada a la edad de su hijo, sin generar una falsa sensación de seguridad.
Los controles parentales operan a distintos niveles según el dispositivo o el servicio. Los controles a nivel de dispositivo (como Apple Screen Time o Google Family Link) gestionan a qué se puede acceder desde un teléfono o tableta concretos. Los controles a nivel de red (como el filtrado de banda ancha) se aplican a todos los dispositivos conectados al wifi de casa. Los controles a nivel de aplicación gestionan los ajustes dentro de aplicaciones concretas, como limitar quién puede contactar con su hijo en una plataforma de mensajería. Entender estas capas le ayuda a detectar dónde pueden existir lagunas en su configuración.
La función Screen Time de Apple, disponible en iPhones, iPads y Macs, ofrece un sólido conjunto de controles parentales a los que se accede desde Ajustes. Puede restringir la instalación de aplicaciones, fijar clasificaciones de contenido por edad, limitar el tiempo de pantalla, controlar con quién puede comunicarse su hijo y bloquear sitios web concretos. Configure un código de Screen Time que su hijo no conozca y utilice Apple Family Sharing para gestionar los ajustes a distancia desde su propio dispositivo. Revise la configuración después de cada actualización de iOS, ya que se añaden nuevas funciones y opciones con frecuencia.
Google Family Link le permite gestionar el teléfono o la tableta Android de su hijo desde su propio dispositivo. Puede aprobar o bloquear instalaciones de aplicaciones desde Play Store, establecer límites diarios de tiempo de pantalla, bloquear el dispositivo a distancia y ver qué aplicaciones se usan más. Family Link también le permite gestionar los ajustes de la cuenta de Google de su hijo, incluidos SafeSearch y las restricciones de YouTube. Tenga en cuenta que algunas funciones cambian cuando su hijo cumple 13 años, así que revise la configuración cuando llegue ese momento.
Todas las grandes videoconsolas —PlayStation, Xbox y Nintendo Switch— ofrecen controles parentales que permiten restringir juegos por clasificación de edad, limitar las interacciones en línea, gestionar el gasto y controlar el tiempo de juego. Se accede a ellos desde los ajustes de la consola o desde una aplicación complementaria en el móvil. Steam, la plataforma de juegos de PC más popular, también ofrece un modo Family View. No pase por alto los chats de voz y texto dentro del juego, que pueden exponer a los niños a contactos con desconocidos sin moderación: revise también los ajustes de chat dentro de cada juego, además de los de la consola.
La mayoría de los proveedores de banda ancha del Reino Unido —incluidos BT, Sky, Virgin Media y TalkTalk— ofrecen filtrado familiar gratuito que se puede activar desde la configuración de la cuenta o desde la página de configuración del router. Este filtrado a nivel de red se aplica a todos los dispositivos conectados al wifi de casa y aporta una capa básica útil de protección. Sin embargo, no cubre las conexiones de datos móviles ni el uso de VPN. Considérelo una base útil que funciona junto a los controles específicos de cada dispositivo, no un sustituto de ellos.
Ningún sistema de controles parentales es perfecto. Los niños, sobre todo los adolescentes, son ingeniosos y pueden encontrar atajos: usar el dispositivo de un amigo, conectarse a otra red wifi, usar una VPN o acceder a contenidos a través de plataformas en las que no había pensado restringir. Los controles tampoco pueden evitar todo contacto dañino, ya que groomers y acosadores adaptan sus tácticas. Por eso los controles parentales siempre deben formar parte de un enfoque más amplio que incluya conversación, educación y la construcción progresiva del propio criterio digital de su hijo.